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martes, 19 de julio de 2016

Amor se llama al fuego ...






Follamos de miedo; y el amor también lo hacemos de puta madre.



Rozar el cielo de tu boca con la punta de mi lengua,
encajar mis ganas entre tus dedos,
masturbar estas ansias de tu voz en mi garganta.

Mi corazón gime tu nombre.

Tengo hambre y tú no dejas de sonreír.

Voy a hacerte el amor, no me hagas llorar.

Traza con tu lengua un camino de piedras preciosas en mi espalda, búscame dentro;
métete hasta el fondo: no vuelvas a salir.

Voy a hacerte una cama justo debajo de mi ombligo para que te quedes a vivir.

Voy a follarme todas tus ganas de hacérselo a otras para que nunca más las tengas,
a correrme en tu boca para taparla,
a regalarte un orgasmo para que me pidas todos los que me quedan.

Voy a hacerte el amor, no me hagas llorar.

Quitarte la sed con mi saliva, darte de comer abriéndome de piernas;
voy a reírme hasta que te corras.

Voy a tocarte porque suenas como mi canción favorita y no quiero dejar de bailar.
Quiero hacerte temblar de frío y que te abrigues con mi piel.
Llevarme tu boca a la mía, provocarte deseo; desearte. Que me provoques. un incendio, entre las piernas.

Lamer tu cabeza de recuerdos para inundarla de mí; volcarme en tu boca y gotearte por la barbilla para que me relamas.

Abrázame con la misma fuerza con la que exprimes las naranjas que desayunamos cada noche que amanece en mis costillas.


Olvidar todas las ciudades tristes que existían en mis ojos, mudarnos a cualquiera en la que tú me habites.

Oye, voy a hacerte el amor, no me hagas llorar.

Dame la mano: voy a llevarte a cualquier parte de mi cuerpo en la que ya has estado pero quiero que vuelvas siempre.

Desgarrarme la voz exigiendo escuchar la tuya; besar tu libertad que anida en mi pecho, que crece en mi estómago, que nace en mi sexo.

¿Quieres follar?
Te lo pregunto porque voy a hacerte el amor, pero por favor no me hagas llorar.

Mirarte el corazón y morderme el labio, que me salive la entrepierna;
no dejes de acariciarme el pulso; aceléramelo.

Sáciame todas las dudas; despéjame cada una y el cielo cada mañana. Que no quede ni rastro de nada que no sea el de tus babas.

Te quiero libre porque te quiero.

Pídeme más; no quiero ser menos.

Excítame las penas, mastúrbame esta misantropía, sedúceme el vacío que me dejas cada vez que no te quedas.

Dámelo todo, voy a construir una mansión en la que solo quepan las canciones que suenen a nosotros. 
Quítame las bragas; haz de ellas tu bandera de la paz.
Declárame la guerra cada noche.

Amar el viento que levanta mi falda, que sopla tu nuca, que nos cumple a los dos.

Muérdeme el tiempo que hace que no me tocas; tócame siempre, úntame de ti.

Voy a comerme tu corazón, vas a querer solo el mío; vamos a ser suficiente.


Ven; voy a hacerte el amor: hazme volar.



Qué guarrada el amor contigo; 
pero qué puto asco sin ti.







lunes, 18 de abril de 2016

Poema para alguien.






Alguien que te escuche como si fueras su canción favorita.

Alguien que te mire como si te viese por primera vez. Todos los días;

Que te desnude por dentro; gramo a gramo.
Alguien que no se canse, que no se canse, que no se canse.
Alguien que sepa guardar los secretos que nunca le cuentas;

que duela porque existe.

Que pueda irse pero no, que tenga el poder de destrozarte pero que tampoco.
Que te cante y te haga la cena.

Alguien que te prometa el cielo y se lleve el miedo.

Que no se canse, que no se canse, que no se canse;

que se meta contigo en la cama y en la boca del lobo, que juegue contigo y se queme, que te dé los buenos días aunque los malos nos invadan, que guarde tres salidas de emergencia por si llueve, nieva o por si ninguna de las dos.

Que esté porque quiere y te quiere,
no porque debe.

Que te exija pero no se imponga, que te hiera por verdad, que te cuide porque sí.
Alguien que te amenace con quedarse; que te ponga en peligro de extinción para el resto.
Que nunca se despida porque irse no es su juego favorito.

Alguien que te sujete la mano sin asfixiarte, que te prometa la vida y lo cumpla, que te rompa el corazón y lo cure al mismo tiempo, que amanezca en tu boca cada día, que no se canse, que no se canse, que no se canse, que te lo regale todo sin excusas, que te meta mano hasta el corazón, que tenga miedo contigo, que te coma con hambre y te devore el alma, que tarde pero que siempre llegue.

Alguien que sepa y no dude; alguien que te crea, que nunca te destruya.

Alguien que no se canse…
que no se canse…
que nunca se canse.

Alguien que arrase con lo que existía y te crezca por dentro y te nazca de raíz.
Alguien que te limpie el cielo cuando esté gris porque solo es sucio, que te lleve a sitios donde la sed no exista, que se invente el tiempo y que tenga ganas de verte mañana. Y mañana sea siempre.

Alguien delicioso con quien lamer cada verbo futuro y recoger la culpa para repartirla entre los dos.
Encontrar la fuerza en sus entrañas, zambullirte en lo más profundo de sus ojos, hacer zumo con sus manos.

Alguien con quien jugar al escondite; que no quiera ganar porque no soporta verte perder.
Alguien que te entienda y no se desentienda.

Alguien con quien disecar las horas, que se asome a ti, que te salve de morir en un intento.
Alguien que no se canse… que no se canse, que-no-se-canse.

Alguien que pudiendo elegir a cualquiera,
te escogiera siempresolo a ti.



Alguien que sabiéndote entera: prefiera seguir descubriéndote siempresolo a ti.



domingo, 20 de marzo de 2016

La niña de mis ojos.


Eres demasiado bonita para ser infeliz.




A veces es demasiado si no quieres que nunca pase.

Una niña plagada de miedo que no tiene por qué pero sí por quién.
Yo.

No tengo tiempo para todo lo que no quiero, ni hambre si hablamos de imposibles.

Todos los caminos me llevan a mi casa porque lo que quiero es estar en casa, mientras tanto sigo andando porque hacer camino no es otra cosa que tropezártelo entero.

Llevo una niña dentro que no para de hacerme cosquillas y deshacerme el hielo del corazón; una niña despeinada manchada de olvidar que me devora la tristeza.

Una niña de cristal que no se rompe.

He prometido llevarle a un sitio donde no exista la sed, ni los gritos, ni el recuerdo. Tampoco el perro, ni la rabia, ni la prisa.

Llegar a un sitio donde desaparezcan las tinieblas.

Y que no se preocupe que mamá es roble y roca y respira con hambre. Y papá tiene fuerza para todos porque de pequeño ya se había hecho mayor y porque quiere poder con todo. Una chica con voz de vainilla que parece mi hermana, pero juraría que es un ángel.

A veces me da pellizcos para que no me muera de sueños, a veces me muerde de alegría para que no tenga miedo y me abre la ventana a ti; vistas a un jardín de luz.

Le escribo una carta todos los días para que se acuerde de no perder la inocencia.
Tiro trocitos de canciones para que vuelva a su infancia y sepa compartir el frío.

Una niña capaz de llover en plena sequía para que no me ahogue de sed.

Llevo una niña dentro que me dibuja la suerte y colorea los golpes, que me guarda el equilibrio para que nunca lo pierda, que persigue un sueño que soy yo.

Una niña volátil que siempre se queda.
Yo.

Se mira en el espejo como extraña de mí misma porque ya no me conoce como antes; extranjera de todo lo que no te toca.

Ha encendido fuego para calentarme las manos, derretirme por dentro.

Una niña enamorada de mí que se hace de lluvia para verme crecer, que juega en el parque, sonríe cuando cantas y que mide en latidos el sonido de tus pasos.


Una niña lista que a veces no entiende nada, pero sabe perfectamente que llorar no es la solución aunque se deshaga de agua porque el deshielo y porque llorar también es de valientes.

Una niña, yo; que hago pie en cualquier fondo, que me acompaño cuando estoy sola y que me convierto en risa cada vez que me duele todo.


Vivo en un terreno muy resbaladizo y no pienso dejar de bailar;
dile a la vida que nunca deje de sonar.








miércoles, 10 de febrero de 2016

Ya casi es primavera.





¿Sabes? No es difícil morir cuando sabes que has vivido.

Yo, magullada y llena de golpes, estoy más guapa que las mentiras disfrazadas.

He sobrevivido a la tercera guerra mundial;
me escribo a mí, a mí y a mí.

Me hiero con la facilidad de un melocotón y me convierto en lluvia cada vez que la nostalgia me acaricia los dedos de mis pies desnudos.

Sonrío porque he aprendido a llorar,
caliento mis manos con todo lo que sé, 
me ahogo en los libros y soy inocente, limpia y dulce.

Tengo cicatrices que dicen que es mentira eso de que la verdad existe.

Abrazo con fuerza y un poco de torpeza el corazón de la niña que llevo dentro, que grita por la ventana de una habitación en la que solo se escucha nada.

Hacerse mayor es hacerse daño;   

soy frágil, me rompo cada vez que todo.

Soy ridículamente feliz cuando me creo que lo soy y no destrozo porque quiero.

Me he mudado de personas y de una casa con vistas a un túnel que llevaba a otro túnel sin luz.

Me escribo a mí, y a mí y a mí;

Me he hecho mía, de mí, daño, sangre.
Me he puesto de pie y triste y he sido feliz y tonta y un poco torpe.

¿Sabes? Es más fácil vivir si ya te has muerto antes.

He aprendido a gritar desde el silencio más absoluto;
tímida, cansada, tierna, vulnerable.

He cambiado de canción a tiempo y el tiempo se ha puesto en mi lugar y nos hemos besado de la mano.

Me he visto envuelta en hipocresía y se me ha desgarrado el estómago vomitando todo el asco que me dan las mentiras.
He vivido la muerte en persona y puedo decirte que ahora llevo flores en el pelo y miro una ventana cerrada que me refleja a mí y solo a mí y solo a mí.

Tengo equilibrio porque una vez lo guardé,
existo con ganas y motivos.

Tengo fuerza porque me la han dado,
existo bien y me pienso mejor.

¿Sabes? Es más fácil vivir sabiendo que tú no has matado a nadie.

He contenido la respiración por miedo y por qué no.

Hablé en futuro porque dejé de creer en el pasado y ahora me tengo presente siempre.

Tengo los huesos rotos de tormentas;
nunca he sido cruel y aborrezco la violencia del desprecio pero tengo que decirme que una bofetada a tiempo es mejor que una tirita mal puesta.
He tocado fondo y se ha corrido.

Me ha nacido insomnio debajo del ombligo y es por mis ansias de invadir cualquier habitación en la que atardezca dorado.

Muerta estoy más viva que algunos; y valgo más que la mitad de todos.

Ahora ya sé jugar, me merezco lo que tengo porque lo quiero y vivo mi pompa de canción.

¿Sabes? Vivir es más fácil si tienes claro que puedes morir en cualquier momento.

Me recuerdo experta en romperme pero se me ha olvidado cómo no sonreír.

He violado todas y cada una de las imposiciones de la tristeza y soy más libre que el ciento volando.


Ahora, después del después, sé pasear de puntillas por un campo de minas mejor que nadie 
y he aprendido que el mejor final es el que no existe.