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lunes, 16 de abril de 2018

Save me.







'o sea 

resumiendo 
estoy jodido 
y radiante 
quizá más lo primero 
que lo segundo 
y también 
viceversa'.






Mátame este dolor que me está matando porque no paro de morirme lentamente todo el tiempo, porque tiemblo de miedo tanto y tantas veces que a veces se me olvida respirar.

Y prefiero no acordarme de lo que era y vivir en lo que soy y construir un muro alto entre el antes y el después.

No volver.

Ni tener frío.

Ni ganas.

Ni vicios.

Ni luz.

Ni sombras.

Ni memoria.

No saber llorar. Ni acordarme.

Tampoco entretenerme.

No entender la nostalgia. Ni las canciones.

Y vivir, a veces muerta, y por eso nada de lo demás a veces.

Y otras: solo mis restos.



miércoles, 21 de marzo de 2018

A mi amor propio.









Bésame los huesos

Hazme canción

Desquíciame las ganas

Báilame dentro

Dame la sensación

Quítame la sed

Encuéntrame el sentido

Quédate a dormir

Resuelve el dolor

Tráeme flores

Báñate en mis ojos

Dibújame difusa

Vuelve pronto

Cuéntame la verdad

Sujétame los párpados

Cuídame el amor

Mírame a fondo

Inténtalo todo

Abrázame el frío

Llévame contigo

Susúrrame al oído

Bébeme despacio

Crece otra vez

Agárrame las manos

Acuérdate de mí

Tócame el miedo

Convézeme de todo

Entiende mi sangre

Tápame el viento

Escápate conmigo

Rompe el silencio

Gasta el tiempo

Mastúrbame la tristeza

Derrumba la soledad

Descongélame el corazón

Méceme la pena

Recógeme el pelo

Destápame los ojos

Juega conmigo

Enamórame distinto

Amanéceme en la piel

Fóllame viva

Ámame muerta

Manténme de pie.

martes, 20 de febrero de 2018

'Tonta, muy tonta'.





Te quise como un cactus en medio de un desierto plagado de sed.

Te quise como un pájaro enjaulado anhela libertad.

Te quise como una niña que cose el vestido de su muñeca favorita.

Te quise como un avión acaricia el suelo en un aterrizaje de emergencia.

Te quise como el frío atrapa mis huesos.

Te quise como la risa escondida de un niño que juega.

Te quise como un regalo de Navidad suspira bajo las luces de un árbol gigante.

Te quise como el viento degüella cada hoja de un sauce que ha dejado de llorar.

Te quise como un kamikaze buscando el desastre.

Te quise como la gota que rebaña el vaso.

Te quise como el fuego devora.

Te quise al descubierto, entera, mía, desgarrada, celosa, víctima, gigante, a centímetros, desorbitada, con ganas y a lo loco.

Te quise desbordada, sin piedad, ridícula, infumable, harta, injusta, indiferente, única, triste, perezosa, envidiada.

Te quise sin miedo, viva, sin prisa pero con prosa, enferma, soñada, imponente, traidora, mentirosa y culpable.

Te quise como una tonta; sin escudo, sin cabeza, sin obligación.


‘Te quise como si no me fueras a romper el corazón’;

como si tú, alguna vez, lo hubieras tenido.

martes, 28 de noviembre de 2017

La herida es para siempre.






Existirá un espacio en el que todavía no me conozcas
donde el dolor y lo roto sea ambiguo
un lugar no conocido donde la tristeza no me encoja el corazón.

Porque todavía no entiendo por qué me dejaste caer,
porque por qué te fuiste cuando te lo pedí,
porque por qué no te quedaste cuando no necesitaba que lo hicieras, 
ni cómo aquella mañana no pude darme cuenta de que ya nunca estabas.

y aún así, abrazo lo inexplicable para notar tu indiferencia,

por lo menos.

Vivo en una canción horrible que no me deja dejar de llorar,
una canción que siempre suena en mi cabeza y me golpea los recuerdos y me retuerce hoy y me pellizca lo de ayer.

y todo lo que me hizo feliz se ha vuelto triste
y todo lo que fue amor ya no lo es.
y todo se ha vuelto de un dolor morado oscuro casi negro muerte porque te has acabado
y todo se ha caído
y todo es inmenso,
menos yo.


Y he querido volver a soñar con colores profundos, olores dorados, bailes tiernos, el vértigo de tu voz acariciándome la nuca.

Pero nadie sirve de nada porque te echo de menos como si hubieses estado y después me hubieses abandonado y mordido los huesos y hubieses dejado todo perdido de ti y me hubiese empapado de mi propia sangre.

Pero nunca estuviste.

Un dolor antiguo y egoísta vive instalado en mí o al revés; y tenía que decirte que desde que no estás hace frío en cualquier parte y en mi cuerpo habita la ausencia y no puedo dormir porque no puedo mirarte mientras lo haces tú.

A mí; que ya nada me recuerda a nadie, que no me sale sonreír, que no tengo sueños despiertos, ni ganas de seguir… que todo me parece una batalla y quererte una necesidad.

No me pidas que vuelva a hacerlo porque moriría agarrada a tu piel sin pensármelo.

No me pidas que vuelva a quererte porque lo haré para siempre aunque me duela.


Pídeme lo que quieras,

                                                     lo que queda de mí ya no es mío.