hands

hands

lunes, 6 de marzo de 2017

Poema sobre cómo sostener el humo.








‘Cuando el miedo atraviesa la piel los tendones se crispan,
El cabello se eriza,
Cuando ese miedo te hace prisionera,
Y te saca encías y dientes’.



No encuentro horizonte y cada vez habito más lejos del antes;

encontré una manera de existir en la que me asusta menos la marea baja que desentierra el dolor porque levanta la piel y me cura el aire y la sal que se posa en mis grietas.

No sé qué será de mí dentro de dieciséis minutos, no sé en qué momento decidió quién que yo debía vivir en un laberinto dentro de un laberinto en lo más íntimo de una habitación tan pequeña como me hago cada vez que pierdo razón y el por qué.

Pero todo lo que amo está bajo el sol.

No seré colibrí; carezco de sus brutísimas alas,
pero no poder volar me invita a querer hacerlo,
a pensar en hacerlo,
a amar el intento.

Haré nacer el dolor desde lo más absoluto y simple;
No envolveré la angustia, no adornaré este nudo.

Fui concebida en una jaula donde permanecí inquieta doscientos setentaitrés días;
jaula porque fue cárcel;
cárcel porque quise ser libre y, hasta hoy, mi pecho no dejaba de recordar que alejarme de lo conocido era crecer hacia lo desconocido y amamantar mi vida que es mía, mía, mía, solo mía.

Hiedra venenosa que me imagina mal, que limita mi espacio, que me arranca el tiempo…

Puedo fingir belleza y aparentar tranquilidad aunque me absorba la taquicardia;
puedo, también, manosear la tristeza hasta desgastarla; acariciar el sufrimiento y darle de comer hasta que se canse y dejarle dormido en cualquier rincón,

lejos
                    de
                                        mí.

Me lloran las puertas, las cuestas me cuestan, los pellizcos me pellizcan;
todo me recuerda que soy humana y no pájaro.

Esclava de trenes, cuadernos, carreteras, desengaños, zapatos, manecillas, idiomas, bragas, semáforos, edificios, normas, ‘noesasí’, renglones… que me dictan por el dónde, cuándo y cómo de mi vaporosa existencia.

Yo, que palidezco buscando salidas;
que confundo el ‘quizá’ con el amor…
yo, que aprendí a vivir entre cuatro paredes;
reclamo mi trocito de oxígeno para poder dejar de necesitarlo cuando me dé la gana.


Mi cuerpo; refugio de septiembres malgastados, infancia valiente y de colores sonrosados, canciones insatisfechas, torpes intentos de ausencia y sangre.


Me hormiguean alas entre las costillas, 
me palpitan alas en la garganta,
me queman, alas, en cada hue - co.

Comienzo a caminar, tranquila, por todo el tiempo perdido y observo el escaparate de enfrente y dibujo con el dedo en el cristal las ganas de viento y alféizar.
Desnuda, contengo la respiración y el miedo entre las manos


Voy a vivir en la imprudencia de mi propio huracán y me dejaré volar.

Amputar el miedo, sanar el temor… pronunciar cada instante; voy a afinar mi estúpida voz para pronosticar buenos tiempos.

Habitaré la ilusión del principio como si nunca hubiera vivido uno y bailaré con destreza la paz que anidará en mi vuelo.

Notar las esquirlas de la nostalgia en las yemas de mis dedos;
qué perturbador y complejo es encontrar un rayito de sol cuando llueve y llueve y llueve…


Pero a veces me perdono, me dejo respirar;
y me sabe la boca a tierna
profunda

merecida
 libertad.







miércoles, 30 de noviembre de 2016

'Stranger things' o qué cojones dices.









‘Mediante la poesía llegar a lo desconocido’. 
 Arthur Rimbaud.


Me sabe la boca a hierro sangre, a miedo equivocado, a un timbre roto que no para de estar en silencio.

Vivo en la ilusión de invulnerabilidad absoluta, en un colchón en el suelo de una habitación en la que me pido perdón por hacerme daño, darme las gracias por saber cuándo no rendirme y explicarme las cosas tantas veces como sea necesario y que no necesite ninguna.

Un acantilado por el que si tú me tiras, yo me dejo caer pero ojalá me estés esperando justo en el punto exacto en el que mi barbilla roza con el suelo y tú me agarras el corazón.

/Cómo no voy a mojarme si eres tú quien me llueve encima/

Tienes una libertad bellísima, eres la única capaz de arrebatar al cielo su inmensidad;

en serio,
todos los pájaros han dejado de volar, los aviones no despegan, el viento existe perdido porque tú existes más libre.

Te quiero desde que sé que te querría para siempre y quiero reconocerte en el olvido; porque ya lo había hecho antes y porque nunca dejaría de hacerlo. Quererte
Y olvidarlo también.

Solo quería traerte suerte y algo de comer; quiero mantenernos vivos para que la próxima vez que tengas ganas de matarme no se te olvide que fui yo la que te hizo cosquillas solo para que no murieses de nada que no fuera risa.

/Si lloras, me ahogo/

Ahora que mis huesos tienen sentido, que la existencia ya no quema, que toda mi vida es una cucharada de mantequilla; puedes aprender a dormir los últimos seis años de mi vida y despertarme el día seis de cada mes de todos los que vienen.

Porque escribo mi nombre con violencia y desprecio; me muestro injusta e imprecisa al trazarme en los espejos.

Tú no seas valiente, me tienes a mí; ten cuidado, abrázame despacio que todavía me dueles todo si no me tocas.

Y dejo que me arrojes piedras y que se derrumben todos los tejados.

Qué voy a hacer con todas ellas sino construirte una casa, un castillo, un rascacielos
templado como una noche feliz en tus manos.
Mi flor favorita siempre será la que tú estés pisando.

/sangro de corazón; las heridas me recuerdan de dónde vengo, me enseñan a dónde no volver/

Se me rompe la piel al comprender la verdad y la soledad se propaga como fuego en campo de trigo y me estalla la coraza del corazón y la tristeza se duerme por las esquinas.

Yo solo quería acabar con la guerra antes de que empezara y quitar la suciedad que habita mi cuerpo que no son más que recuerdos.

/Encuentro entre los árboles el cobijo que ni siquiera busco/

Yo qué coño voy a saber cuál es el camino, pero si tengo que indicarte jamás te mentiría y nunca te llevaría por la dirección equivocada.

Yo solo quiero vivir en la torpeza dominada del amor, de la intimidad, de la destrucción consentida, de la monotonía inagotable; de la verdad decaída de una ciudad desolada.

Porque mi desamor no sería otro que tú amando a Irene, a Paula, a Alejandra o Noelia.

Porque mi desamor sería que tú no amaras mi amor.

Sigo teniendo el mismo miedo terrible y oscuro a volver a mirarme a un espejo y no saber delimitar de quién es cada cual porque soy más mía que de todos pero más tuya que de nadie.

/Una isla naufragando es un pedacito del mundo desapareciendo; no te vayas/

Que estar feliz no implica necesariamente tener que ir sonriendo al primero que te pida un piti; que estar triste no significa imperiosamente no poder andar cabizbajo: es mirar por dónde pisas porque tropezar dos veces con la misma piedra es de gilipollas y yo no quiero vivir a trompicones.

Que admitir que te has equivocado no es más que abrir un camino nuevo hacia el siguiente camino equivocado.
Y dejo de reconocer todas las calles y se tuercen las farolas que tintinean algún rumbo perdido pero te miro.

/’Ojos que vean muy adentro para coger aire’/

/Pero qué imposible resulta no mirarte cuando todo el alrededor se vuelve invisible/

Y este rincón lleno de otoño es un callejón sin salida del que no huir y me descubro cruzando toda mi existencia en silencio y en huesos de alambre y en palabras de pozo y en abrazos de mierda; pero me brotan girasoles de los ojos cada vez que me besas la nariz.


Una herida profunda de la que nacen lirios y una sola cicatriz: yo.
  
Pero cuánto odio extinguido en un beso, cuánta niñez en mi adolescencia, cuánta sangre en un abrazo.

Mira; no soporto el frío, ni que dejes de abrazarme;

ni el desastre de después.
el invierno es que no me toques los huesos y tener que hacer hogueras con mis libros favoritos.
Y no saber distinguir el amor del cariño y el cariño del horror.
Un invierno temible en el que no sufrir ausencias hasta la médula.

/Todo lo que no eres tú es enemigo./

El brillo de los ojos de todas nuestras fotografías.

Amar con los dientes, la fiebre y el hambre, 

Suicidarme escribiendo tu nombre en todos los puentes
y dejar de pensar en las consecuencias.


y no dejar de soñar mientras tanto.... 








domingo, 9 de octubre de 2016

Dime que te quieres.





'Ácida y tierna, dura como el acero y fina como el ala de una mariposa.
amable como una sonrisa y cruel como la amargura de la vida'.

Diego Rivera.




Juraría que te he visto volar sin moverte del sitio,
escalar montañas desde la cima,
admitir el recuerdo y olvidar con frecuencia.

Te vi, una noche, ser de día; 
irradiar luciérnagas 
y prestar atención para pasar desapercibida.
Ponerte límites solo para follártelos.

Sé que te has cortado la lengua por lamer corazones rotos, que descuidaste el tuyo por defender el de otros;
que el tuyo es una trampa y que te has caído las mismas veces que no te apetecía levantarte.

Te he visto acariciar el tallo y escupir la flor, mirar de ventana hacia dentro y espantar las mariposas de tu estómago.
También te he visto alimentarlas con el ego de otros.

Has limpiado con tus lágrimas la conciencia de gente que ensuciaba la tuya y ensuciarte de mierda para limpiar la de los demás.

Te vi sostener la mirada a los domingos, hacerte la dormida para que ni el aleteo de tus pestañas rozara el silencio que pudiera despertar al que soñaba a tu lado.

Te vi invadir siete países a la vez abriendo la puerta de una habitación, castigarte por la culpa de los demás y ejercer tu derecho a estar seria sin tener que explicar que triste se nace y lo que deberían hacerte es feliz y no daño.

Parar el tráfico de un pestañeo, correr en dirección opuesta a la correcta, ponerlo todo en punto muerto, final, se acabó, ' no quiero más', 'estoy llena'. Salir por la puerta pequeña y entrar por la de advertencia.

Te he visto no creer en ti y seguir haciéndolo en el amor mientras te daba todo el asco del mundo tener que querer lo que no podías tener.

Meterte donde no te aman y amar porque te la meten.
Cruzarle la cara a la cruz, doler a los golpes, jugar con riesgo, volcar el mundo para quitar la sed y saciar la tuya lamiendo cactus.

Te vi matar de envidia a los que se morían por dártela.

Te he visto hacerte daño para esconder el que te hacían los demás;
te vi, una vez, hacer sombra al sol y abrazar, sonriente y resignada, a los puñales que veías venir y menos mal que se fueron.

Más de una vez callarte como una puta pero no serlo nunca.
Allanar caminos mientras otros te afilaban las piedras.
Joder, te he visto coquetear con drogas y enamorarlas tú a ellas.

Inmolarte escribiendo en mayúsculas ‘TE AMO’.

Te he visto entender la derrota como un empate y bajar la guardia cuando gritaban: ‘arriba los corazones’.

Reunir fuerzas para dárselas a otros, me fijé en cómo se corría la voz porque tú la levantabas, cómo te la sudaba la caída porque te habías enamorado del acantilado.

Te he visto bautizar cicatrices, volver del revés con tal de no irte, tirar a los puentes desde los suicidas, padecer de eternidad.

He visto cómo las alucinaciones flipaban contigo.

Te vi marcar el paso de los días con el vuelvo de tu falda, derramar sangre para trazar caminos, clavar cristales a los cristales rotos, hacerte enemiga de los que lo eran de tus amigos;
te vi llevar flores a un cementerio de margaritas. 





Te vi, una vez, y desde entonces no he podido dejar de mirarte.

'Ser tú, joder, en todas tus versiones y aunque sea jodido, nunca dejes de intentarte'.

Porque he visto cómo te hundían y, aún así, siguen sin darte miedo las alturas.

Eres preciosa, mi vida, aunque a veces duelas.







jueves, 1 de septiembre de 2016

Cosas tristes.








Una infusión fría, el clavo ardiendo que no saca nada, la última vez, el pan de ayer, , una polilla atrapada en un vaso de agua, un gato regalando su última vida, una manzana podrida en el estómago de un niño, un niño llorando, encías sangrando, , el tintineo de una lámpara mágica, mi pasado, leche agria, pompas de carbón, seiscientas veintidós canciones sin terminar, una chica llorando avispas, un cuervo sin ojos, una adivinanza que no acierta, , un accidente de ambulancias, Olvido llorando, insomnio incandescente, un tocadiscos que ya no toca discos, un polvo sin echar, ‘no me acuerdo’, un mal día, un muy mal día, la alergia a las flores, los 30 de mi madre, ‘tengo frío’, una canica cuadrada, .

Maggie durmiendo, una luciérnaga apagándose, ‘tenemos que hablar’, una mancha en un pulmón, mis costillas, el tatuaje con el nombre de tu ex , las corbatas, una Rosa que se llama Elena, un exdrogadicto adicto, tú, los anuncios, Londres sin mí,'Bajo la misma estrella', matar al perro solo por rabia, un día de picnic lluvioso, un hipocondríaco, , un amante que no ama, ‘dame la mano, voy a romperte el corazón’, mis huesos, la muerte de Lorca, su romancero, ‘un mundo en el que me quieras’ de Silvi, nadar sin ’r’, la agonía incompetente, ‘prohibido el paso’, .

La soledad complacida, un niño pierde una pelota, una biblioteca cerrada, Judas besando a Jesús, el tsunami del Pacífico, una mariposa sin alas, la incertidumbre incesante, mis rodillas. Tú. Un cuadro de Serov, polos opuestos derritiéndose, mi imaginación, la dinastía de los Romanov, un puño, tu puñal, ‘creo que ya no te quiero’, un disco rayado, la fe ciega queriendo ver, las huelgas de hambre, el hambre, las huelgas. La gran depresión, la de mi madre, los ojos tristes de mi padre, mis ansiolíticos, la insatisfacción de mi hermana, las faltas de ortografía, , las mentiras piadosas, un diagnóstico de cáncer, el cáncer, el diagnosticado. Un boli sin tinta, las barandillas, una madre sin hijo, la miopía, la manzana de Eva podrida, un tiro en la nuca, el color morado, las gomas de borrar, la noche en casa de Paula, un viernes sin Jorge, cables de alta tensión en medio de un atardecer, Matt desaparecido, mi agorafobia, que las margaritas no me recuerden a la que me lloró encima mientras crecía, . Que Hitler vuelva a nacer, que Robe no lo haga, la democracia. El día de antes, la noche de después.

‘No puedo’, un centro comercial, los exámenes finales que empiezan, la prisa, las putas sin cama, los psiquiatras, mi hermana llorando, el trabajo, la imposición, las zancadillas, las frases hechas, la vida sin H, el dinero, los consejos, las amenazas, ‘has cambiado’, la cifra del paro, las cifras, , ‘Imagine’ no se escribe nunca, malas noticias, champú en los ojos, una libélula se  tuerce las alas, Instagram, los estrellas de cine, el final de ‘Sons’, , la muerte de Mike, un grito de guerra, yo sin tabaco, las expectativas, una zorra sin corazón, una zorra con corazón, ceniza en los ojos, , el fútbol, ‘yo soy así’, terminar, ‘qué oscuro está esto’ (se refiere a ti), echar de menos, los paraguas, 600 kilómetros entre nosotros, la ropa, ‘no quiero hacerte daño’, Chavela enmudece, mi estómago vacío, las cadenas, se acaba el chocolate, mis tetas, el miedo que me provoco, madrugar, los complejos, la obsesión, un hematoma, mi libro favorito, , ‘lo siento’, Sabina no escribe ‘Calle melancolía’, los cánones, el zoo, Pizarnik, la marca del bikini, el machismo, vuestro feminismo, , los trastornos alimenticios, los trastornos, alguien pisa un erizo, Soledad se pierde, mi perro cuando me voy, algo que no dices a tiempo, mi abuela cuando murió mi tía, la migraña, .

Mi autopsia, las náuseas, un café por la noche, ‘elige’, los crisantemos, Betty en Mauthausen y Richie en Auschwitz, ‘en la guerra todo vale’, los dientes de un yonkie, un yonkie, mis glóbulos rojos, , volver, los celos, un gatito hambriento, ‘,me falta el aire’, ‘me sobra el aire’, una niña muerde una piruleta, se cae la torre Eiffiel, una nota de suicidio, un banquero, los escaparates, las matemáticas, los huecos, mi menstruación, una trampa, , el ganchillo, una aguadilla, ‘esta llave no cierra’, 'los semáforos.



;
haciéndome daño.