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martes, 27 de mayo de 2014

Golpe de muerte.






Protesto el 'no' como forma de vida porque cuando digo 'no' siempre pienso 'sí', 'ojalá', 'siempre';
porque al cerrar esa puerta me he pillado los dedos,
las manos,
la vida entera y he pasado página de un libro en blanco en el que solo apareces tú.

Secuestro mis ganas de Navidad porque hace meses que odio el calor que no me das.

Acaricio el tiempo que he desperdiciado para que me perdone porque he sido una imbécil que se ha quedado quieta esperando que aparecieras cualquier domingo de todos los días de mi vida.

Le he dado un beso a la vida que pasa, pesa y me pisa.

Me he puesto al borde del precipicio,como ayer
y da igual lo mucho que duela, llegada a este punto y final: no me quiero salvar.

Fuimos algo tan precioso que no podía ser verdad así que al final dejamos de ser porque solo fuimos mentira y no llegamos a ser nada de esa verdad que nos faltó.

Me faltas tú y solo me quedo yo; como siempre, que me quedo y pierdo;
como siempre, que me quedo y te pierdo.

Nunca he tenido ni puta idea de lo que es mirar hacia atrás pero me doy por pérdida porque me he mirado en el espejo y he visto un cuerpo desconocido y una espalda vacía de todo;
pero no pasa nada, siempre he sido de quererme poco y que me quieras menos.

Desde que no estás hace demasiado calor como para no querer que lluevas dentro de mí,
desde que no estás estoy más sola aunque esté acompañada,
desde que no estás no me he levantado del suelo por miedo a caerme otra vez,
a que me derribes desde lejos y sin decir nada,
a que me dejes K.O con el silencio de los kilómetros.

Tengo muchas ganas de nada y al mismo tiempo de ti, que es lo mismo;
y la primavera es menos sexo desde que no deslizas tu mano por mi muslo para contarme al oído las ganas que tienes de no dormir para mirar por la ventana de mi cielo.

Después de tropezarme con el amor, de odiarte hasta el punto de creer que te he querido y de no rozarme con la boca mi lunar favorito he decidido bostezar ante todo este vacío;
no por aburrimiento, ni por hambre, ni por sueño -ni sueños- sino para empezar a comerme de una forma exquisita y suave todo esta capacidad que tengo de hacer poesía todos tus destrozos.


Pasaste de matar el tiempo,
los kilómetros,
las horas,
el invierno,
la tristeza,
las dudas,
y las noches

a dejar morir las ganas,
las sonrisas,
los besos,
el sexo,
y la osadía de querer querernos.



Me mataste a mí y,ahora, 
yo voy a matar este poema.

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