hands

hands

miércoles, 30 de noviembre de 2011

LA ciudad que nunca duerme,LA ciudad que nunca muere.

Todas las grandes ciudades me entusiasman,esa multitud de calles y de rostros,esos imprevistos brotes arquitectónicos semejantes a líneas de pentagrama que convergen, se oponen y a veces parecen confundirse. Las ciudades son el esplendor de ruidos,olores,una sueerte de caos controlado que refleja todas las maravillas y la variedad que hay en nosotros. Son espejos donde lo bonito y lo feo a menudo se entralazan,como en una espiral de luz y de timpo. Yo no puedo vivir sin la ciudad; sus ruidos me calman, me dan la impresión de formar parte de "algo loco", de unl ugar donde puedo elegir ser invisible,en la comodidad de mi anonimato en medio de la agitación del cambio.
Éstas ciudades son pesadilla y cuento de hadas al mismo tiempo, están llenas de sueños cuyos límites nunca alcanzaremos.
Pero existe una ciudad (sólo una) ..y a éstas alturas,supongo que ya sabréis a cual me refiero... que parece lucir más que ninguna. Donde lo importante es la energía y la vitalidad exacerbada. En Manhattan,los palacios aparecen y desaparecen. Las mansiones se transforman en bibliotecas y en museos donde se almacena todo aquello que no late. De hecho,la arquitectura que mejor resiste en Manhattan son sus edificios de viviendas, a veces soberbios y a veces chillones y burdos,y con frecuencia algo pretenciosos.

MI CIUDAD.





No hay comentarios:

Publicar un comentario