hands

hands

miércoles, 10 de febrero de 2016

Ya casi es primavera.





¿Sabes? No es difícil morir cuando sabes que has vivido.

Yo, magullada y llena de golpes, estoy más guapa que las mentiras disfrazadas.

He sobrevivido a la tercera guerra mundial;
me escribo a mí, a mí y a mí.

Me hiero con la facilidad de un melocotón y me convierto en lluvia cada vez que la nostalgia me acaricia los dedos de mis pies desnudos.

Sonrío porque he aprendido a llorar,
caliento mis manos con todo lo que sé, 
me ahogo en los libros y soy inocente, limpia y dulce.

Tengo cicatrices que dicen que es mentira eso de que la verdad existe.

Abrazo con fuerza y un poco de torpeza el corazón de la niña que llevo dentro, que grita por la ventana de una habitación en la que solo se escucha nada.

Hacerse mayor es hacerse daño;   

soy frágil, me rompo cada vez que todo.

Soy ridículamente feliz cuando me creo que lo soy y no destrozo porque quiero.

Me he mudado de personas y de una casa con vistas a un túnel que llevaba a otro túnel sin luz.

Me escribo a mí, y a mí y a mí;

Me he hecho mía, de mí, daño, sangre.
Me he puesto de pie y triste y he sido feliz y tonta y un poco torpe.

¿Sabes? Es más fácil vivir si ya te has muerto antes.

He aprendido a gritar desde el silencio más absoluto;
tímida, cansada, tierna, vulnerable.

He cambiado de canción a tiempo y el tiempo se ha puesto en mi lugar y nos hemos besado de la mano.

Me he visto envuelta en hipocresía y se me ha desgarrado el estómago vomitando todo el asco que me dan las mentiras.
He vivido la muerte en persona y puedo decirte que ahora llevo flores en el pelo y miro una ventana cerrada que me refleja a mí y solo a mí y solo a mí.

Tengo equilibrio porque una vez lo guardé,
existo con ganas y motivos.

Tengo fuerza porque me la han dado,
existo bien y me pienso mejor.

¿Sabes? Es más fácil vivir sabiendo que tú no has matado a nadie.

He contenido la respiración por miedo y por qué no.

Hablé en futuro porque dejé de creer en el pasado y ahora me tengo presente siempre.

Tengo los huesos rotos de tormentas;
nunca he sido cruel y aborrezco la violencia del desprecio pero tengo que decirme que una bofetada a tiempo es mejor que una tirita mal puesta.
He tocado fondo y se ha corrido.

Me ha nacido insomnio debajo del ombligo y es por mis ansias de invadir cualquier habitación en la que atardezca dorado.

Muerta estoy más viva que algunos; y valgo más que la mitad de todos.

Ahora ya sé jugar, me merezco lo que tengo porque lo quiero y vivo mi pompa de canción.

¿Sabes? Vivir es más fácil si tienes claro que puedes morir en cualquier momento.

Me recuerdo experta en romperme pero se me ha olvidado cómo no sonreír.

He violado todas y cada una de las imposiciones de la tristeza y soy más libre que el ciento volando.


Ahora, después del después, sé pasear de puntillas por un campo de minas mejor que nadie 
y he aprendido que el mejor final es el que no existe.