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miércoles, 22 de octubre de 2014

Supervivencia 1.

Aparta. 
No cabe duda;
pero nosotros tampoco.





‘Perder no significa quedarse sin nada’; me lo dijo con una sonrisa que escondía una despedida forzada y una mirada furtiva que buscaba cualquier salida que no fuese mi boca.

Me quedé atónita, mirando el adiós que había encima de la mesa; con todas las cartas rotas, 
el cementerio de flores que formaban un campo precioso de noches de tormenta y toda la paciencia que habíamos perdido por el camino de lágrimas.

Después de más de dos cafés, mil besos y un adiós firme y rotundo; 
me metí debajo de las sábanas blancas, impregnadas de su olor y al no haber ninguna distracción, por fin, fui consciente de mi propia existencia, y me pareció algo espléndido.

Nunca, 
ni tan siquiera después de enseñarme el mundo en forma de orgasmo, 
ni siquiera después de llorar de pura felicidad, 
tampoco antes de besarme, ni en mitad de un abrazo, 
ni al final de un polvo … 
ni siquiera cuando no podía estar más absorta del mundo porque no había otro mundo que no fueras tú.. 
me había sentido así.

Tampoco sé si existe o existirá la noche en que cada pequeña fibra de mi ser no te ame hasta que me duela masturbar este silencio 
y pensaré en tu cara cuando llegue a la cama y no tenga con quién deshacerme del frío de ahí fuera.

Yo qué sé; en el fondo sólo había eso: fondo.
Pero se nos daba bien tocarnos.

Lo que pasa es que soy la única persona capaz de atardecer de tu color favorito,
y tú eres el idiota que no soporta que atardezca para otros.

Y así, sintiéndolo mucho pero cada vez menos: me he dado cuenta de que prefiero quedarme sin nada, antes que perderte; 
pero que mañana será otra vez domingo aunque sea viernes y hoy he vomitado todas las mariposas después de beberte para olvidarme.

Sin ir más lejos porque ya no queda camino; te explico:

Nunca, ni tan siquiera después de enseñarme el mundo en forma de orgasmo, ni siquiera después de llorar de pura felicidad, tampoco antes de besarme, ni en mitad de un abrazo, ni al final de un polvo … ni siquiera cuando no podía estar más absorta del mundo porque mi mundo eras tú… me había sentido así:

Tanto yo para tan poco tú.

Tanto aire para tan pocos pulmones.

Tanto amor para tan poca boca.

Tanta vida para tan pocos domingos.

Si lo pienso bien:

tampoco

fuiste

para

tanto,
tonto.


Fingiré, 
una vez más, 
que no hemos muerto por décima vez
 y sonreiré
pensando
 que siempre serás mi mejor pesadilla.






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