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lunes, 28 de julio de 2014

Cuarto movimiento: mi realidad.




No creo en la vida después de la muerte un domingo,
no creo en los catorces de febrero, ni en los ramos de rosas sin espinas.

No creo en el silencio que nos grita a los oídos,
no creo en el invierno sin tus pies,
tampoco creo en las películas con un final feliz.

No creo que tengamos que darnos la mano para pasear, ni creo en las ventanas que se abren después de cerrar puertas.
No creo en los amaneceres que no sean entre tus piernas, no creo en la ausencia del miedo, ni en esas tonterías de 'el tiempo lo cura todo'.
Tampoco creo en una risa que no acabe en ti, no creo en un punto y final, ni en los puntos de sutura.

No creo en islas desiertas de ti, y tampoco en la gente que deja de fumar porque no sabe malgastar su vida.
No me puedo creer la poca gracia que me hace tener papeles y no perderlos cada dos por mil veces que me quitas las bragas.

No creo en los cumpleaños si no cumplen lo que dicen.
No creo en los mapas del tesoro porque no te señalan a ti.
Tampoco creo en los valientes porque no tienen miedo de perder.
No creo en tocar el fondo de nada si no es el tuyo.

No creo en excusas baratas que al final salen caras.
No creo en la magia porque siempre caigo en la trampa.
No creo en la gente que no llora porque algún día morirán ahogados.

No creo en mí, ni en la felicidad.

Tampoco creo en el amor,


pero creo en ti.
Y eso es una puta maravilla.

Y creo que deberíamos compartir  vida,
colchón
                                                    y pesadillas...

viernes, 25 de julio de 2014

Pasen y quieran.



No hay mar que por bien no venga, y tu playa siempre ha sido mi paraíso favorito.
Tú. Playa. Siempre has sido mi paraíso favorito.

Te he querido 
creado
y creído.

Ya ves: tengo un corazón abierto; 

soy peligrosa.


La poesía es todo lo que tú miras porque eres capaz de convertirlo en casa.
Mi casa es todo lo que tú miras porque acabas convirtiéndolo en poesía.

Sabes dulces-me dices; y pienso: ’yo.. que estoy hecha a base de sal y heridas de todas las despedidas que me han regalado.’

No te has dado cuenta pero suenan violines desde que asesinas los días conmigo.

Hemos traído el invierno al sofá en pleno verano por el simple y puro placer de tener los pies fríos y que me dejes tus calcetines,
por el simple y puro placer de desnudarnos por dentro y sentir que estamos muriendo de vida.

He perdido el miedo a volar; y me he dado cuenta de que tus labios son el acantilado de mi vida.
He perdido el miedo a llorar; me lo arrancaste con esos dientes afilados que parecen balas.
He perdido el miedo; y ahora todo me sabe a la primera noche.

Ando de puntillas y encuentro todas las ventanas despiertas, con sueños descalzos y mirándonos de reojo mientras urdimos planes contra el tiempo.

Ahora son las canciones las que lloran cuando nos escuchan susurrar y se desangran por los ojos cuando nos ven deshacer derrotas entre las sábanas.

Me he encontrado a mí misma llegando tarde a todas partes por verte nevar entre mis piernas.

También he encontrado restos de rabia entre tus dedos por no encontrarme cada mañana en tu cama;
además de un par de gemidos ahogados en tu garganta y unas llaves debajo de tu almohada.


Pero no te preocupes; pasa sin llamar:

he dejado el corazón abierto para que entres y no te vayas nunca.





lunes, 14 de julio de 2014

19 días y 500 viernes.





De destrozos están las camas llenas, pero te he encontrado entre toda la mierda de este mundo y no pienso soltarte la mano aunque me pidas que te acaricie porque quiero volar contigo sosteniendo éstas inmensas ganas de hacerte cosquillas hasta que me mates de risa.

Me he mirado ésta mañana en el espejo y te he encontrado en mi pelo rizado, despeinado, enredado; manteniendo el equilibrio para brotar en mi pecho, 
para quedarte en mis clavículas; 
asumiendo el riesgo de que el 'pero' sea mi palabra favorita.

Tengo el punto de gravedad en tu ombligo y el miedo a ser valiente contigo por todos los que no han sabido serlo conmigo.

He visto un cuerpo húmedo y frío en la bañera; era yo,
sin ti.
Pero sonríe, joder, que todavía nos quedan muchas promesas que romper.
Y me parecen pocas.

Contigo la vida es menos larga y temblar se ha convertido en mi juego favorito desde que nos metemos mano en los autobuses y siento que tu erección es la dirección correcta.
No tengo ni idea del amor, pero sé que no necesitamos la distancia para acercarnos,
y sé que tus susurros suenan a guerra en mi espalda y sin previo aviso te pones más caliente que el sol cuando se asoma por mis ojos.

Cuando el amor falla lo único que quedamos somos nosotros follando.
Desnudos,
expuestos,
deshechos.

No dejes de sonreír mientras te corres porque eres la respuesta más acertada a la pregunta que no me hago y porque todas las cornisas se mueren de ganas de que te tires desde ellas.
Encima de mí.

Sé que suena raro, pero peor suenan las canciones cuando no me recuerdan a ti, quédate quieto que te disparo al corazón antes de tropezarnos con la ausencia de alguno de los dos y no podamos evitar pensar que nos hemos equivocado.

'Vamos a rompernos en mil pedazos, y a saltar por los aires' -me dices.
'Eres la diana perfecta'- pienso.

Tienes los pies fríos y yo un par de calcetines.
A lo mejor el amor es eso.
Pero mientras lo averiguamos, no pierdas la costumbre de ser mi viernes favorito de la semana.




lunes, 7 de julio de 2014

Diario de una ninfóm-Ana.



Me he despertado después de muchas noches sin dormir en esta cama que ha sido el escenario de tantas pequeñas muertes;
he perdido la cabeza por encontrar tu corazón, pero he descuidado el mío y ahora solo tengo muchos golpes 
y ninguno es de suerte.
 
Me has metido mano sin llegar a tocarme,
me has arrancado la lencería con los ojos,
me has mordido con las manos.

Sabes cómo pasar tu mano por mis caderas y meterte debajo de mi piel,
me imaginas con los ojos que proyectan tus ganas de gritar mi nombre en pleno orgasmo,
me tocas como si fuera de cristal pero me rompo al pensar que no me rozas para destrozarme, joder.

Podría pasarme la vida entera tumbada, en bragas, con las ganas a flor de piel;
deberías entrar sin llamar por amor al silencio, follarme con las manos y llenarme los oídos de ciudades ahogadas en lluvia.
Y no sé, hoy tenía que decirte que estás muy guapo; tanto que me he ido al verte,
y quiero volver a hacerlo y subir las escaleras al cielo, desnudarte de frío y llenarte la boca de mares que no hayas visto.

Arráncame éstas ganas de bostezo y métete dentro como si no hubieras desayunado y quisieras comerte mi mundo,
ven a calentarme los abrazos y deslízate sonriendo entre las rodillas, pasa tu lengua por mi ombligo y llega hasta donde los besos regalan flores a cambio de orgasmos.

Colócate aquí y ponme. Allí, encima y lame y salva y folla -
me.

Nos han crecido las ganas de primavera,
pero no te equivoques; 
el verano está a la vuelta de mi esquina y promete sonar a guerra en tu pecho.

Tócame como el que sabe que mañana va a llover y no quiere paraguas,
excítame como el que sabe que no espera a un viernes para ser feliz,
córrete como el que se enamora de la chica mala.

Hazlo y no pares, porque si paras, estoy perdida y si me pierdo voy a tener que encontrar la manera de salir a buscarme y ahora lo único que quiero es follarte contra la pared.

Me he convertido en una chica neón, que solo se enciende por la noche, 
cuando golpeas mi puerta con tu insomnio y yo no tengo más remedio que el que me queda: abrirme y que el sexo nos llueva del cielo y que el porno se muera de envidia.

Y sí, la felicidad puede ser maravillosa y la vida es eso que pasa mientras escribimos sobre ella; pero algún día cualquier descuido se convertirá en el amor de tu vida y entonces te darás cuenta de que el sexo es genial pero que a ti te siguen gustando las canciones con melodías que puedas bailar.