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domingo, 16 de marzo de 2014

Órdago a la primavera.






¿Ves esa chica del fondo? 
La del vestido negro y tacones de vértigo,a la que se le sale el corazón del pecho y desborda imaginación por los ojos y ganas por la boca. 

¿Ves a la chica de la barra? 
Apoyada en un vals,sujetando una copa de algo parecido a alcohol mezclado con miedo y un poco de deseo. 

¿Ves a esa chica sentada en aquel taburete? 
La que canta en silencio,sueña más despierta que dormida y está bailando esa canción que suena de fondo mientras tú la miras y te muerdes el labio de abajo pensando que debería mover las caderas,pero en tu cama. 

¿Ves a la chica que pide otra copa? 
La del cuerpo lleno de cicatrices escondidas en esa sonrisa misteriosa que deja entrever que es más de morir por amor que de vivir sin él. 

¿Ves la chica de ahí,a la que le alumbra la vela apagada? 
La que juega con su pelo y con tus ganas,la de los labios de rojo que deja huella sin tener que pisar,esa que tiene el invierno en la garganta y la primavera en los tobillos. 

La chica del fondo,la de la barra,la que está sentada en el taburete,esa que pide otra copa,la chica que desprende luz propia sin necesidad de velas.
Esa, ¿la ves? 

La que mira el fondo de la copa como buscándote, 
o buscándose,
o queriendo encontrar un futuro, aunque sea incierto.

Le han crecido las uñas, el pelo y la rabia.
A la chica esa; la de la barra, la de los tacones de vértigo y la prisa por quererte 
le puedes arrancar una sonrisa en el vértice de la calle mayor si sabes cómo convencerla de que el universo de tu espalda está a la vuelta de tu esquina.

La chica esa, la del fondo, la del vestido negro que no deja de bailar sin mirar alrededor, sin pensar en que ahora el pelo está más rizado que hace una hora y que le duelen un poco más los pies que el corazón. 

La chica de los tacones de vértigo,ya no tiene miedo a las alturas porque ella ya ha hecho ese papel y lo de volar(-se la cabeza)se le da muy de puta madre,y vomitar el corazón y escupir lo que se le atraganta en cuanto a sentimientos. 

Si la ves por alguna calle,fría,de Madrid regálale una flor,o un 'vamos,que yo no me voy sin ti'. 

Si la ves por alguna calle,repleta de gente,de Barcelona cogelé la mano y bésale las rodillas como si así, el dolor, mitigara un poco y calmara la sed de justicia que pide por cada herida. 

Si la ves por alguna calle,llena de flores,de Sevilla,cántale una canción al oído e invítala a una copa que la incite a acordar cualquier pacto entre su boca y el suelo. 

Si la ves por alguna calle,llena de luces y canciones,de Granada,puedes refugiarte en su vestido negro y saltar desde sus tacones esquivando cualquier atisbo de mirada perdida y encontrando su boca en cualquier rincón de una espalda perdida.  

Si la ves por alguna calle,soleada,de Valencia,corre detrás de ella y no la pierdas de vista,ofrécela poesías y hazla tu musa. 

Si la ves
cuando te gires..
es que te estás mirando en el espejo. 

Y resulta que la chica del vestido negro,de tacones de vértigo,la del fondo de la barra,la del taburete,la de la copa,la de Madrid,Barcelona,Sevilla,Granada o Valencia eres tú. 

Descúbrete haciéndote cosquillas,
sé el tren que pasa, de largo.

Yo creo que vamos a tener que reinventarnos porque o el espejo está roto o te estás mirando mal;
y no puede ser que una primavera tan bonita esté tan rota.

Así que cógete de la mano
y córrete hacia allá para dejar espacio a la imaginación.

Florecer, duele;
pero qué quieres que te diga: todavía estás a tiempo de salvarte.

Verte feliz es como parecer otra pero siendo tú, 
y yo, a eso, lo llamo primavera.

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