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miércoles, 12 de marzo de 2014

La realidad es una hija de la gran puta.



'Coge algo de ropa, mucha fuerza y un vino.
Vamos a salir de esta.'
Irene X.




Hace mucho que no me siento a escribir sobre mí misma.
Supongo que es más fácil hablar en tercera persona.
Porque para qué contar que dejé de contar hace tiempo y que ahora solo veo calendarios gastados y en vez de cuentos, mentiras.


Hablo en tercera persona, como si lo que pasa no me pasase. Como si el tiempo no pasase para mí, como si todo de lo que hablo, los corazones de los que hablo y las tormentas y las cicatrices, no fuesen conmigo.
Pero la movida es que sí, que todo ese follón de cristales rotos y esos fraudes de caricias me han pasado; bueno, no me han pasado.

Y esa es la putada, supongo.

A veces, no me queda más remedio que escribir en tercera persona por aquello de no querer creer que la vida es tan puta y que encima cobra por cada sueño roto.

Yo que sé, tengo el buzón lleno de cartas de desamor, y el corazón demasiado roto. 

Y por si fuera poco, las ganas se van muriendo a cada rato que no estás.

Aunque, siempre hay peros. Y por suerte los míos tienen sonrisas que te hacen bailar.
Un par de amigos que vienen a mirar la vida desde el sofá y películas de miedo que hacen que la vida no asuste tanto.
Una hermana que es un golpe de suerte en toda la nuca y un abrazo los días sin canciones.
Personas, a kilómetros, que son abrazos infinitos y deseos de esos que pides cuando se te caen las pestañas.

Está ella, que viene para quedarse y aunque se vaya, siempre está.
Mi padre y mi madre; que me roban todas las palabras y solo me quedan abrazos para describirles.

'La vida es muy puta, pero yo soy más guapa' 
y no te voy a mentir a éstas alturas de mí película; demasiadas veces me invade lo malo, suelo tirar más hacia el suelo y mi color preferido es el gris; 
pero me suelo reír de todo y acabo olvidándome de olvidar y termino siendo un espectáculo y un carnaval con muchas flores de canciones en noche de fiestas.


Hablo en tercera persona porque es más fácil contar que a ella le han partido el corazón,en vez de contar que no,que ella soy yo y que el corazón era el mío.
Hablo de diciembres a medias y de tener que vivir a través de un cristal siempre empañado.


Hablo en tercera persona. 

De ella, porque ella es fuerte y valiente y puede y lucha, pero claro, ella está enamorada del amor que tú te has llevado, y, a veces, las hostias la dejan K.O; y es más sencillo admitir que es ella la que no puede; no yo.


Ella escribe por no llorar y llora más de lo que puede admitir.
Ella escribe de lo que vive y sobrevive porque escribe.
Ella, muchas veces, soy yo.
Y a ella también se le gastan las sonrisas,
pero
está Espe
están Jorge y Alberto
y Marta.
Está Álvaro.
Está Tere, -mi buho- Sara, Elena y mi gata, Ana.
También tengo a Patricia y a Carol,

y también está Nerea,
y un millón de porqués más.


Voy a dedicarme más a mí, en primera persona, y menos a ti.
Voy a coserme las heridas, con cuidado, y despacio: cada noche, cada día, cada madrugada.
Voy a mirarme al espejo para contemplar lo que tú has descuidado, 

a acariciarme el pelo y a jugar sin hacerme daño.
Voy a mirar por dónde piso, a seguir enamorada y a vigilar mi espalda,

 que ya son muchas puñaladas y yo sin verlas venir.


Voy a cortarme el pelo, a seguir escribiendo y a buscar lo que quiera que sea que tenga que encontrar.
Voy a seguir siendo una puta kamikaze que no piensa y solo siente,
y se enamora por encima de todo,


incluso por encima de mí.


3 comentarios:

  1. " Acabo olvidándome de olvidar" Gran frase!

    http://sensusphilia.blogspot.com.es

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Y es fantástico que lea esto en voz alta entre estas cuatro paredes y me crea incluso, que estoy hablando de mí. Y es una putada, compartir cosas tristes pero a la vez cambiar esos nombres por otros y venga una sonrisa. Que no estás sola, en otro continente alguien (yo) siente algo próximo a lo tuyo. Un abrazo y gracias. Me lo leo más veces, cuando me pierda y no me encuentre, y tú sin saberlo me ayudes a encontrar pistas hacia mí.

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