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domingo, 16 de febrero de 2014

Jugando a no ganar.



'Niño, deja ya de joder con la pelota.'
Serrat.





Fue ese día. Ese día en el que yo dudé y tu me lo viste en los ojos.
Y desde entonces no has podido quererte de la misma manera. 
El día en el que en vez corrernos nosotros,corrimos huyendo. 
Corrimos las cortinas como dejando que todo pasara y como si no hubiese pasado nada.
Y vi a un niño,jugando con algo. Vi a un niño. Jugando. 

Me interrumpió el amanecer mientras yo te miraba,y tú seguías jugando con ese pequeño chisme que no dejabas de arrugar;solo hacías formas y pintabas con ganas y rabia;
y coloreabas,con cuidado,pero saliéndote siempre del dibujo que intentabas que fuese perfecto. 

Estabas ahí,sentado,como si la vida fuese la aventura de seguir jugueteando por los rincones y no hubiese más preocupación que la de comer cuando tienes hambre,llorar cuando tienes frío y dormir cuando tienes sueño. 
Yo corría, corría las cortinas para que todo el sol te inundara la sonrisa de niño travieso. 
Y tu jugabas. 

Te divertía el reflejo de la luz del día en tu pequeño trasto;roto,sucio y un poco usado. 

Yo seguía mirando,desde cerca,observando cómo toqueteabas y le hablabas como cualquier niño con su juguete preferido. 

Yo que sé,seguía pasmada con tu sonrisa y tu boca y tu voz y tu manera de 'aquí lo que importa es sonreír,lo demás da igual' y yo sonreía,de verdad que sí. 

Me sonreía todo el corazón y la boca y sabía sonreír hasta con los ojos. 
Pues bien,tú con tu juguete y yo con mi sonrisa. 
Tú con mi sonrisa en tus manos. 

Y resulta que ese niño travieso,inocente y delicado tenía en sus manos un corazón. 
Y da la casualidad de que era el mío. 
Y digo era porque ya no queda nada. 
Y digo nada porque la nada es la ausencia de algo o alguien,
y esa ausencia es echar de menos lo que hemos tenido.
Y yo he tenido más corazón que cabeza,y ahora solo me queda un poco de juicio para saber que el poco corazón que me queda,es para mí.
Que me lo quedo yo,que es mío, y que si lo quieres,no te queda otra que dejar de jugar como un niño y empezar a aprender a arriesgar y a darte cuenta de que lo que tienes entre manos es mi sonrisa;
soy yo.

Y que con eso,no se juega. 



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