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viernes, 24 de enero de 2014

Feliz no cumpledaños.

Creí que eran gaviotas pero fueron buitres.
Creí en cuentos pero fueron historias para no dormir.
Creí que eran sueños, pero fueron pesadillas.
Creí que eran campos de flores, pero fueron desiertos de espinas.
Creí en canciones, pero solo eran mis poemas mal cantados.
Creí en alas gigantes, pero solo fueron cornisas mal colocadas.


Creí que eras verdad. 
Pero,adivina.

Te vas -des-haciendo a la idea de lo que te espera por el bulevar de los sueños rotos de Sabina.
O por el camino de Nacho.
Total, que nos estamos rayando mucho ¿no?

Yo creo que deberíamos follar más, 

y sentir menos.

Yo creo que deberíamos caer menos,

y volar más.

Yo creo que tendríamos que disparar más,
y fallar menos.

Yo opino que deberíamos gritar mas,
y callar menos.

Yo que sé. 

A mi a creer no me gana nadie.
Sobre todo yo, que siempre pierdo.



Podríamos sonreír aunque la vida sea una borrón y muy pocas cuentas nuevas.
Podríamos. Por poder. 

Por pedir que no quede. Por pedir. Que no quede. -yo ya no me quedo.-


Sé que íntimamente nos colocamos las bragas,sin que nadie nos mire,después de habernos metido mano. 

Se me ha quemado el libro de Escandar que tenía en la mesilla.
 Una esquina de arriba,la derecha. 
Y bueno,ahora leo poesía quemada. 
Ahora leo. Poesía. Quemada. Sí,con puntos, separado.

'Quemar todo porque qué mal todo.' 
Y entonces me quemaría hasta las pestañas. 

Podríamos ser lo que queríamos ser de pequeños. 
Yo me pido princesa infinita de mi cuento favorito. Aunque ahora,si lo pienso,de mayor solo quiero volver a ser pequeña. 
De mayor solo quiero volver a jugar con muñecas,
saltar de cama en cama 
y correr por el patio del colegio. 

Ahora solo puedo jugar con mi niña interior,
que me grita fuerte que lo de ir de cama en cama no es lo mío 
y que mejor me corra cuando esté contigo. 
O pensando en ti. 

Podríamos cantar como si no hubiese nadie alrededor mirándonos, 
o bailar como si la vergüenza la hubiésemos dejado en el vaso de ginebra que nos bebíamos sin pensar en cuanto nos queda por imaginar sin hacer realidad.  

Se te ha olvidado algo: yo. 

Podríamos tomarnos la última,
alargándolo como una mala resaca de la que no has salido en la vida. 

Podríamos ser felices. 
Sin peros ni aunques. 
Antes que después,
Ahora y siempre.



Solo espero que un día -ojalá pronto- pueda cumplir todo lo que escribo.


Lo pido como deseo de todas las tartas de cumpleaños.




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