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miércoles, 19 de junio de 2013

Mi revolución.

Quise volar,
pero fue mentira.

Lo bueno, si breve,
tú.

Te quise;




te quiero.
Y esa es la verdad más grande que conozco.

martes, 11 de junio de 2013

Tarareando.

Que no se te salten las lágrimas,
que se tiren al vacío por el precipicio de tus ojos
al morirte en los espejos.


Viste a la vida de largo,
que nos vamos de fiesta.

Ponte guapa,
que en la siguiente estación nos bajamos 
y salimos de ésta.

Puedo ponerme triste en cualquier bar
si suena esa canción.
Me levanto mal,y me caigo peor.

La vida puede ser maravillosa,
pero no quiere,
y te grita en silencio si la pisas al bailar.

Me sé de memoria el número de escalones que tropiezo cada día,
y sonrío si me rompo.

Me pongo tan.. hablando de ti
que se me corre hasta el rímel.

Yo soy mi fantasma más terrible las noches oscuras,
y aparezco cuando menos me lo espero.
Me espero siempre.

Me vale con mi música,
me toco las melodías más bonitas cada día,
sin ti.


Sigo con los tacones puestos desde la última vez que me llevaste a bailar.
¿me pido otra copa o vienes ya?.










domingo, 2 de junio de 2013

Prados de sonrisas.

Era el error más acertado que le había disparado en el pecho.
Sin compasión.
Con pasión.

Bostezaba y tenía el mundo a sus pies.

Las preposiciones cambian la vida.
Y él era el a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, son, sobre, tras, durante y mediante más bonito que le había acariciado la vida.

Se tocaban con los ojos,
se mordían con las manos.

y mientras él pasaba desapercibido a su lado,
bailándole por debajo de la falda,
rompiéndole las bragas con las agujas.

El amor se des-hacía solo a cada soplo de pestaña que silbaba.

Si la hacía reír,
le daba la vida.
Y ya era suya.


Le agarraba las noches, 
y le susurraba arañazos por las esquinas;
mientras el viento pasaba las páginas sin preguntar.

Se mataban a cosquillas 
por no morir de risa.

Se quemaban cada noche jugando con fuego.

No se les olvidaba ser felices,
no se les olvidaba morir cada día
de amor.

A esas alturas sólo les quedaba tirarse por el precipicio,



de la mano.