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miércoles, 20 de marzo de 2013

Sexo. Mentiras. Y otras drogas.


No nos quedan más finales que escribir.
Los has gastados todos.
Lo has tirado todo.
Me has tirado a mí,
Y luego me has pisoteado, por si acaso quedaban restos.
Pero no.


Ahora me estoy fumando el piti de después de la despedida;
A tu salud.
Enfermo.

El problema es que tú veías puntos donde había rayas.
Yo esperaba de ti, 
mientras tú  follabas a otras.
Y claro. Bucle horroroso.

No te has ido,
 porque no has estado;

Así de simple.

Portales abiertos al amanecer entre mis piernas;
Evité lo inevitable y al final,
los mismos finales de siempre,
repetidos hasta la saciedad,
con suciedad.

Conmigo, y sin ti.
Los escribí todos con las manos, y al final los borre con el codo.
Con dos cojones, y sin corazón.
Y otra vez,
Sin ti.
Siempre.



La primavera me sienta de puta madre, 
o eso quiero.
El invierno lo hemos pasado sentados, 
mirando por la ventana cómo brillaba el sol del verano pasado.

Teniendo en cuenta que mi felicidad estaba en tu mano,
deberías haberla usado mejor.
La mano, digo.

Y pensar que mi cama ya no será nuestro rincón favorito de Madrid,
mata.

Pero lo de morirme lo llevo muy conmigo
y ya no me sorprende que la vida sea tan puta, 
el caso es que ya no estoy ni guapa.

No quedan pastillas para no soñar, y claro.
Así acabamos. Durmiendo.


Me has llevado contigo y me has clavado agujas en los ojos para acostumbrarme a no verte.
Pero verme sin ti
es verme a la mitad.
Es verme rota.
Y no verte más me desgasta las sábanas.

Se puede hacer más,
y mejor.
Pero no vamos a hacerlo,
porque ya no tienes nada que hacer.

Soy el roto que no se puede coser,
no tengo arreglo.

Irene dice que es un poema sin solución;
yo es que ni poema ¿sabes?.

La última vez te dejaste por aquí unas hostias,
que cada noche me dan bien fuerte.

Pero aplaudirme, 
que sigo pestañeando joder.
Aunque creo que se me ha metido la vida en el ojo;
y me llora.

..

Algún defecto tenías que tener,
pero, hijo de puta, es que te quedaste con todos.
Y me bajabas las persianas,
amor,
para que no los viera.

Pero me he tropezado con ellos
y me los has susurrado al oído cada noche,
hasta que, de una vez,
diecinueve día,
nos hemos desconocido quinientas noches.



El amor no salva la muerte;
remata la vida.



Vi pasar trenes por tí,
cerré puertas, ventanas, y piernas
a otros.

Hemos perdido las caricias.
Has.

Me rompes fuerte,
¿ o prefieres un poco más alto?

..

La primavera llega, y tú te vas un día antes;
mejor no verte florecer,
capullo.

Has tenido cojones para arrancarme cada pétalo,
y ahora no me riegas cada mañana,
entre las piernas.

Las penas pesan,
y mi pulmones pagan las consecuencias.
Tuyas.

La última despedida es la peor,
os lo digo yo.

He corrido el riesgo de destrozarme;
y ya no me corro contigo.

A ver si ésta primavera me cura el puto invierno.

Aviones de papel pintados de tí,
que vuelan.
Qué de puta madre se te da lo de largarte.

y.
te.
quiero.


La verdad es la mentira más fuerte que me ha dado en la cara.

El infierno debe ser algo parecido a imaginarte.

Y si ves a tu antiguo tú, avísame;
es que el nuevo es como para darle fuerte
y hacerle cosquillas en los pies.

No acabo de acabar con nosotros,
como si hubiese perdido algo que he tenido alguna vez.

Des
que
rer
te,
como tú has hecho siempre.


De ilusión también se muere, dicen.
Pues, cabrón, tú me has matado mil veces
y dos mil que me quedan.

Lo peor del tú y yo
es que ya no habrá tú,
desnudo.

Te vas a acordar de mí;
no es una amenaza.


Ya te lo cantaba Joaquín;
"éste adiós no maquilla un hasta luego,
éste nunca no esconde un ojalá."
Me han sobrado los motivos,
siempre.
Y a tí te han faltado años,
y cojones.
Me has dado más de cien mentiras,
que no valen la pena.




De despedida toda una vida sin mí.





Invito yo.









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